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CUANDO DUERME EL DIA Y DESPIERTA LA NOCHE

CUANDO DUERME EL DIA Y DESPIERTA LA NOCHE AL SON DEL TINTINEO DE LOS PASOS SOBRE LAS ENCHARCADAS Y OSCURAS CALLES DEL BARRIO MAS BOHEMIO DE LA REGIÓN, UNOS CUANTOS ELEGIDOS TRASPASAN EL UMBRAL QUE SEPARA EL MÁGICO MUNDO DE LOS SUEÑOS DE LA REALIDAD

22 Octubre 2008

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS

EL LIBRO DE LOS SUEÑOS

Perfumarse nunca fue un delito, ¿o tal vez si…?

AUTORA: Ana María Grande Gil

INTRODUCCIÓN

Mi nombre es Alana, tengo 35 años y hasta hace una semana, yo vivía sola en mi

Pequeño ático de la avenida Juan XXIII de Valencia y trabajaba en una gran floristería llamada “La Casa de las Flores” localizada en la calle María Cristina, situada en el casco antigüo de valencia, una tierra muy bella y alegre, donde por cierto, imperan en su mayor parte los días de fiesta y grandes celebraciones.

Debo confesar que de todas las calles que adornan mi ciudad natal, es precisamente María Cristina la que con todos sus pequeños comercios que parecen sobrevivir a lo largo de los siglos la que más me hechiza conservando así su siempre dulce, añejo y embriagador encanto desde antaño.

Actualmente soy la nueva propietaria de “La Casa de las Flores” a la que le he cambiado su antiguo nombre por el de “El Paraíso de las Hadas”, pues junto a las flores y plantas de mi particular paraíso también vendo pequeñas hadas que yo misma elaboro artesanalmente, muy de acorde con el bosque de hadas tipo mural que adorna en toda su extensión cada una de las paredes de la floristería, cabe decir que está fielmente reproducido de un recuerdo que despierta en mi un dibujo elaborado en papel de pergamino que siempre he llevado conmigo pues a pesar de que aún hoy día desconozco su procedencia por motivos que igualmente siguen siendo una gran incógnita para mi me aportan una gran paz espiritual.

En resumen es aquí en mi tierra natal , donde he estado viviendo, trabajando y pasando los mejores años de mi vida, al menos hasta donde mi memoria alcanza a recordar pues desde que cumplí los 16 años misteriosamente los recuerdos anteriores de mi vida hasta entonces se han borrado de mi mente y parecen negarse tozudamente a regresar.

A veces cuando estoy tras el mostrador trabajando en la elaboración de algún centro floral y de pronto llega a mí el aroma a romero o el delicado perfume de los rododendros parecen despertar en mi la difuminada imagen de una mujer de aspecto dulce que prepara en el fuego algún tipo de infusión de romero, cuando no es la solitaria imagen difuminada de un largo y bien cuidado camino de piedras de rodeno y árboles de rododendros de los más diversos coloridos que parecen conducir a una pequeña y encantadora mansión, pero en ambos casos antes de que dichas imágenes puedan tomar una forma definida ,se esfuman de mi mente tan rápido o más si cabe que cuando aparecieron.

En varias ocasiones he consultado a los mejores especialistas de neurología y tras realizarme las pertinentes pruebas, todos ellos, incluso auténticas eminencias en su campo llegaron a un mismo diagnostico: mi cerebro aunque parece estar bloqueado por algún hecho traumático que debió sucederme en los primeros 15 0 16 años de mi vida y que aún hoy día ignoro cual debió ser, no sufre daño alguno de hecho, parece estar en plena forma, y todos sin excepción me han recomendado como mejor método de curación que siga con mi vida habitual asegurándome que así tarde o temprano, recordaría.

Mi vida nunca ha cambiado, pero todo ha sido siempre en vano, al menos me queda el consuelo de que aquellas dos fugaces imágenes a modo de pintadas en mi memoria un día como dos de los lienzos impresionistas más bellos de Renoir, son el recuerdo innegable de los felices días de antaño.

Parece como si….

¡¡¡Es todo tan extraño……!!!

Toda mi vida y mi pequeño mundo cambiaron a raíz de una extraña e inesperada llamada telefónica que recibí hoy hacia la media noche, cuando tras darme una merecida y relajante ducha de agua fría y ataviada solo con mi camisa blanca de algodón favorita, me senté con las piernas estiradas sobre el cómodo sofá delante de la televisión viendo un documental sobre el antiguo Egipto en el que hablaban del hallazgo de una antigua momia.

Era un hombre llamado Gastón que decía ser el albacea testamentario de mi tia-abuela Alaïs, de la cual yo no recordaba tener conocimiento hasta el momento, comunicándome su triste desaparición a la par que me había nombrado heredera universal de todos sus bienes y posesiones, entre los cuales se hallaba un pequeño cachorro de Terrier.

Así mismo me comunicaba el carácter urgente con que debía contestarle si aceptaba o no la herencia y me ofrecía para pensarmelo un plazo máximo de 24 horas.

Yo siguiendo mi instinto y pensando solo en aquel pequeño cachorro que se había quedado huérfano, rechacé la oferta de Gastón de pensármelo sin antes detenerme a pensar en detalles tan importantes como que no sabía realmente nada acerca de Alaïs, aquella tia-abuela que de la noche a la mañana había surgido como de la nada, los cuales me guiaban a formularme preguntas tales como:

¿Quién era realmente ella?

¿De donde Provenía?

¿Realmente éramos parientes?

En cualquier caso ¿Por qué nunca se había puesto antes en contacto conmigo?

¿Qué tipo de relación tuvimos en el pasado?

¿Tendría ella algo que ver con los recuerdos de mi pasado que se negaban a ser revelados?

¿Qué sabía ella realmente de mi?

¿Estaría en el legado de su herencia la clave para desentrañar los misterios de mi pasado?

Una vez hecha la aceptación de la herencia fijamos las 9:00 de la mañana del día siguiente como hora convenida para la posterior apertura del testamento de Alaïs.

Dado que al día siguiente tenía que madrugar, decidí que lo mejor sería quitar la televisión e irme a dormir sino quería que al día siguiente Gastón me confundiera con uno de sus difuntos clientes, pero no sin antes sacar del cajón de una pequeña mesita de sobremesa que tenía junto al sofá una agenda de notas en la que a posteriori anotaría todos aquellos interrogantes para que no se me olvidaran.

Sé que para una persona normal con un mínimo de cordura sería un suicidio aceptar un legado con todo ese tipo de interrogantes y que de buen seguro me tacharía de irresponsable, pero para mi no era más que el principio de una emocionante y excitante aventura.

En ese momento, la felicidad de un buen augürio sobre mi futuro iluminaba mi rostro, en tanto me acomodaba en mi cama y a posteriori caí en un relajado y profundo sueño.

Un niño de 13 años, de ojos azul cielo, pelo corto y color trigo y tez dorada y yo con unos 15 años, subíamos apresurada y clandestinamente a un tren en marcha.

Una vez dentro, ambos corríamos cogidos de la mano por los estrechos pasillos del tren ante la expectante y sorprendida mirada de los pasajeros, sorteando a unos y atropellando a otros, hasta que minutos después, llegamos a un compartimento donde no había nadie y allí nos encerramos y agachamos en el suelo para tampoco ser vistos desde fuera.

Yo mientras le cogía de las manos le aseguraba llena de ansiedad con auténtica franqueza y esperanza-Iván, aunque tu parada llegue antes que la mía no le digas nunca nada a nadie, por que cuando yo sea mayor y pueda volveré y ya nadie por mucho que quiera nos podrá volver a separar-.

-Pero Alana, yo no me quiero bajar antes, yo quiero estar siempre contigo-Me suplicaba él con auténtica desesperación aferrándose con toda la fuerza de su pequeño corazón al vínculo tan especial que se había creado entre los dos.

-odio tanto como tu tener que llevar a cabo esta decisión, pero debes hacerlo Iván, debes bajar antes que yo y volver a Fortuna para que nunca nadie sospeche.

Te prometo que cuando sea mayor y esté preparada volveré y entonces nada ni nadie me podrá obligar nunca más a marcharme y estaremos juntos para siempre

-Le prometí yo intentando convencernos a los dos, pues mi deseo era el de irme con aquel chico tan especial a seguir juntos y lejos de aquellas personas que querían separarnos y hacernos daño, para vivir nuestras propias vidas y nuestras propias aventuras.

En ese momento él se quitó una mochila azul que hasta entonces había llevado colgada a la espalda con algo de ropa y lo que a él le solía gustar llamar sus “grandes tesoros”, la colocó en el suelo a un lado y con sumo cuidado extrajo una hoja de pergamino perfectamente enrollado y en tanto me la entregaba me decía -Toma, esto es para que nunca me olvides a mi, ni nuestro pasado, ah Ali y nunca se lo enseñes a nadie-.

Yo en tanto tomaba su obsequio en mis manos con gran delicadeza muy intrigada quise saber-¿Qué pasa Iván?, ¿Qué es?-.

-No es solo un dibujo Alana, es el vínculo que nos mantendrá unidos, por favor jamás permitas que nadie lo vea, por mucho que confíes en alguien jamás le hables de este pergamino ni permitas que lo vea, ni siquiera a Alaïs o lo destruirá-Me explicó él muy serio con un tono de voz que pese a su corta edad imperaba un tono de grave urgencia con la que debía cumplir aquella extraña promesa.

-De acuerdo Iván, te prometo que la existencia de tu dibujo será también nuestro secreto-Le aseguré yo basándome en un presentimiento muy fuerte que tenía.

Lo que en ningún momento me atreví a decirle para no hacerle más dura la despedida fue que hasta que pudiera llegar nuestro re-encuentro pasarían al menos 15 años, aunque creo que eso él ya lo sabía, me dí cuenta cuando ví la tristeza de su mirada y como dos grandes lágrimas brotaban de sus claros ojos azules.

A continuación y sin más premura ambos nos abrazamos estrechándonos con tanta fuerza como si así pudiéramos escapar de cuanto nos rodeaba y de todo mal como así nos pareció durante un momento.

De pronto, imagino que al igual que el resto de pasajeros en otros compartimentos, notamos como el tren perdía velocidad al tiempo que la magia que de algún modo habíamos creado por un momento entre los dos se desvanecía.

En ese momento en contra de mi voluntad le insté con dulzura así como con la cordura propia de un adulto-Es tu parada Iván, vamos, date prisa antes de que nos descubran, Fortuna te espera-.

Él sin decir nada se colgó de nuevo a la espalda su mochila y sin mirar atrás ni una sola vez echó a correr triste y enfadado y aunque yo ya no tuve la ocasión de volver a ver su cara no lo necesité para saber que a esas alturas las lágrimas bañarían su aniñado rostro y que no cesaría de correr hasta llegar debajo del frondoso árbol donde nos solíamos ocultar, cuando necesitábamos refugiarnos y huir del mundo y que sería precisamente allí donde se quedaría largo rato sentado y acurrucado abrazándose las piernas hasta calmarse para finalmente regresar a su casa vencido y derrotado por la impotencia de no haber podido hacer nada para revertir aquella situación, pero en mi corazón yo sentía que esa era la mejor decisión.

En cambio lo que si que vi fueron los escrutadores e inquisidores ojos de un ser demoniaco que se hallaba pegado por fuera del tren junto a la misma puerta por la que salía en ese momento Iván, el cual por fortuna no resultó ser en modo alguno de su interés sino que parecía estar buscándome a mi.

A punto de ser descubierta por aquellos maléficos ojos estuve, pero por suerte para mi reaccioné a tiempo y escapé por milésimas de segundo retrocediendo a toda prisa atrás al tiempo que el tren se ponía en marcha y aunque fui descubierta por el revisor el cual me dio la impresión de que me estuvo ayudando todo el tiempo, pues no solo no nos delató a Iván ni a mi sino que cerró la puerta de mi compartimento y me permitió hacer el viaje tranquila todo el trayecto y cada día me traía el desayuno, la comida y la cena para que nada me faltara al tiempo que para evitar levantar sospechas.

Yo entonces tenía 15 años.

Ese sueño dio paso a otro en el que ya habían transcurrido 20 años.

-¡¡¡Iván, mi amor, al fin volvemos a encontrarnos, no has cambiado nada, solo que tienes el pelo mucho más largo y estás guapísimo!!!- Exclamaba yo alegremente alborotada con gran alivio de volver a tenerlo conmigo, en tanto me arrojaba a sus brazos para a posteriori abrazarlo con gran amor y dulzura.

Él me acariciaba dulcemente la espalda, tras lo cual del mismo modo pasó a acariciarme la cara, mientras con la más tierna de sus sonrisas que iluminaba su bello rostro me decía-Sabes que desde que todo esto empezó nos vemos una vez a la semana-.

-Si mi amor, lo se, pero una vez a la semana no es suficiente para mi, yo quisiera verte todos los días de la semana, todos los años y en todo momento-Le confesé yo fervientemente.

-Yo no soy ningún experto Ali, me ha costado mucho llegar hasta aquí e incluso al principio unas…3 veces Lady Violet y sus “dos angelitos” estuvieron a punto de descubrirme saliendo de la cueva menos mal que pude engañarles con l a excusa del paseo nocturno, aunque confieso que la ultima vez pasé auténtico miedo ya que no parecían muy convencidos así que aunque aquella noche actué con completa naturalidad para dar mayor credibilidad a mis palabras en lo sucesivo e extremado al máximo las precauciones, de lo contrario nuestro plan al igual que nosotros podía haberse visto en peligro-.Me explicaba él con la mejor de sus sonrisas.

Yo en tanto le cogía con ambas manos y extrema suavidad su hermoso rostro, embelesada le aseguraba-En modo alguno lo que te he dicho pretendía ser un reproche, es que…te quiero tanto…que la vida me duele sin ti- Dicho lo cual nos besamos larga, apasionada y dulcemente en los labios.

A posteriori le confesé a modo de narración-Llevo tanto tiempo quedando contigo en mis sueños que ya no concibo mi vida sin ti, de hecho, con cada día que llega la noche cada vez me acuesto más temprano para encontrarme antes contigo, pero aunque me encante verte en mis sueños, me gustaría tanto que estuvieras conmigo también en la realidad……

Por otra parte, una pequeña chispa de luz en mi interior, me dice que hace mucho estuvimos juntos en la realidad viviendo una situación muy semejante a esta, pero hace tanto…que se ha quedado más como una sensación que como un recuerdo y tampoco entiendo como soñando todas las semanas contigo nunca recuerdo la vez anterior y lo que más me fastidia es que cuando me despierto ni una sola vez recuerdo lo que sueño-.

-¿Qué mayor realidad hay que esta? Y en cuanto a no recordar nunca el sueño anterior es el precio que hay que pagar por romper las normas-Me explicaba él feliz.

-¡¡¡Al demonio con nuestros respectivos legados!!!, ¿para que quiero yo mi legado si no puedo estar cada día de mi vida con la persona que más quiero?- Protesté yo utilizando una información que hasta el momento desconocía que poseía, tras lo cual lo volví a abrazar.

-¿Sabes ya lo de Alaïs?-Me preguntó él de pronto.

-Si, esta noche me ha llamado su albacea y hemos quedado mañana para abrir la lectura del testamento, lo que no se aún es cuando murió-Le contesté yo.

-Hace 3 días- Me informó él brevemente.

Dicho esto queriendo aclarar una duda que llevaba ya largo rato rondándome por

La cabeza le pregunté- ¿Crees que ahora que Alaïs no está somos libres y estamos a salvo?- .

-Ella nunca supuso ningún peligro para nosotros-Me aclaró él abrazado a mí.

-¡¡¡Pero ella quería separarnos tu me lo dijiste!!!-Repliqué yo molesta.

-Si, es cierto, pero ella solo trataba de protegernos-Me aclaró él un tono de voz dulce y paciente a un tiempo.

-¡¡¡¡Pues vaya asco de protección!!!-Exclamé yo contrariada a la par que me cruzaba de brazos.

-Él con una expresión encantadora que iluminaba todo su bello rostro a la par que intentaba reprimir una pequeña risita al verme en tal actitud me dijo-Mírate Ali, no has cambiado nada sigues siendo como una chiquilla-.

A posteriori, él me cogía las manos al mismo tiempo que clavaba su mirada en la mía en tanto me decía-Alana, ya hemos llegado al final del trayecto, a partir de ahora ya no volveremos a encontrarnos en secreto en nuestros sueños, a partir de ahora es cuando comienza la auténtica aventura.

Se que esto ahora mismo puede no tener mucho significado para ti, pero hazme caso y sigue siempre tu instinto y búscame siempre junto al mar -.

Yo creyendo adivinar el camino hacia donde me dirigían sus palabras estaba plena de felicidad y quería decirle tantas cosas a mi adorado Iván …….quería expresarle con las palabras más hermosas los sentimientos más puros, bellos, eternos y felices que se albergaban ahora en mi dichoso corazón… pero… contrario a mi deseo yo parecía estar bajo el poderoso hechizo o influjo del más poderoso de los magos… y entonces lo vi:

A pesar de la oscuridad y gracias al arco de medio punto estilo medieval situado en la parte más alta de la pared Este me pareció divisar lo que a simple vista era un rudimentario laboratorio de alquimia.

Dividiendo en dos aquel improvisado laboratorio se hallaban dos largas mesas, una de ellas, la más próxima al fondo estaba ocupada por distintos tubos de ensayo, vacíos en su mayoría y en la otra un globo terráqueo y algunos libros antiquísimos abiertos y desperdigados sobre dicha mesa que al recibir el único haz de luz que entraba en la oscura y pequeña estancia parecían cobrar un resplandor tan brillante como el oro.

Pegado a la pared norte parecía haber un lavabo y junto a este se oía el borboteo de un líquido rojo al hervir el cual no pude distinguir muy bien a causa de un hombre de unos 41 años, alto, moreno, ojos oscuros, cabello negro y cortado a navaja y ataviado con un traje negro, el cual iba y venía de un sitio a otro tapándome el campo de visión.

De pronto me pareció oír sus escalofriantes pensamientos que decían “Te encontraré Alana, por muy lejos que te quieras ocultar…”

Iván viéndome en aquel estado me sacudió las manos como si así me pudiera hacer regresar, en tanto me llamaba-Alana, Alana, vuelve, vuelve Alana-.

Una vez yo desperté de aquella ensoñación lo cual comencé a demostrar con un parpadeo de ojos, Iván me soltó una mano para a posteriori acariciarme la cara, en tanto me reiteraba- Alana se que te cuesta mucho recordar, pero por más que te cueste, ten siempre presente que tu eres Alana, la verdadera Alana, un ser de luz y de gran belleza interior y por mucho que te cueste recordar, no olvides nunca tu verdadera identidad.

Ahora despierta Alana, despierta Alana, despierta…Alana-.

CAPITULO I:

EL LEGADO

En ese momento, yo con mi camisa blanca de algodón humedecida por un dulce y cálido calor sobre mi cuerpo comencé a entre abrir los ojos lentamente, al tiempo que un aliento de mis labios cobraba el dulce nombre de Iván, mientras seguía escuchando como su voz sugerente me susurraba al oído – “ Recuerda Alana, búscame junto al mar”-.

Algo aturdida por aquel sueño tan real, decidí colocar en el bolso blanco que ese día había decidido llevar toda la documentación que creí necesaria aportar dado lo peculiar de la situación.

A posterirori, comencé a buscar en el ropero de mi dormitorio la indumentaria más apropiada para la ocasión el cual resultó ser un traje compuesto por un fino pantalón y chaleco negros de verano y una camisa de seda blanca y una larga manga de murciélago, tras lo cual me maquillé perfectamente, me puse el mejor de mis perfumes y sin más preámbulos encaminé mis pasos directamente a la notaría.

Eran ya las 8: 45 cuando yo me encontraba en la plaza de la reina frente a un edificio color vainilla que se mostraba majestuoso ante mi.

Dicho edificio era uno de los más bellos y antiguos de valencia el cual se hallaba situado en la calle de la paz, esquina con la plaza de la reina y frente a chocolates valor, una de mis cafeterías favoritas dicho sea de paso.

No tardé ni 10 minutos en cruzar la calle y personarme en la notaría situada en el 2º piso de la mencionada finca, momento en que fui inmediatamente atendida atendida por una joven y elegante mujer de alegres rasgos y simpática sonrisa en su tez dorada y una melena larga negra y lisa perfectamente recogida en una cola de caballo baja a la par que ataviada con una falda de color azul marino de corte clásico y una camisa blanca, que saliendo presurosa de detrás del elegante y sobrio mostrador muy solicita y servicial venía hacia mi en tanto muy afablemente me saludaba- Es usted la señorita Alana Deveroix ¿Me equivoco?-.

-No, está usted en lo cierto- Le confirmé yo, al tiempo que le dedicaba una de mis mejores sonrisas.

A posteriori, en tanto me hacía un ligero ademán con su mano izquierda para que la siguiera me decía- Sígame por favor, le guiaré al despacho de de Mesié Seymour-.

Tras atravesar un largo pasillo en el que a cada lado se abrían elegantes y numerosas puertas de roble, llegamos a la última, momento en que la secretaria llamó con los nudillos a la puerta y tras oír una lejana voz al otro lado anunciándole- Adelante Aurora puede pasar-.

Ella giro el pomo dorado y tras asomarse cautelosamente le anunció a un anciano de ojos verde-grisáceos de tez morena, pelo canoso, barba blanca, educado, tranquilo y sencillo en sus modales- Mesié Seymour, Mademoiselle Deveroix está a llegado-.

-Gracias Aurora ya puede volver a su cometido- Le contestó este a la joven secretaria, tras lo cual dirigiéndose hacia mi me dijo- Pero pase y siéntese mujer, no se quede ahí de pie-.

En tanto yo tomaba asiento en una silla negra de sky, él me comentaba muy orgulloso- Es usted la viva imagen de Alaïs cuando contaba su edad -.

-La conoció usted- Quise saber yo más o menos interesada.

-Ha sido cliente mía desde que era yo un joven becario con muy pocas oportunidades de sobrevivir en este duro mundo de cuervos.

Ella siempre tuvo una fe ciega en mi y solía decir que donde los demás veían la inexperiencia de un principiante, ella veía mi auténtica valía- Me explicaba Mesié Seymour reviviendo con gran contento aquellos recuerdos rescatados de un pasado tan lejano que parecían perderse en el tiempo.

-Sin ánimos de ser impertinente Mesié Deveroix, ¿Podríamos pasar sin más preámbulos al tema que nos ocupa?- Le interrumpí yo temiendo que aquellas no fuesen mas que las divagaciones de un pobre viejo recreándose en una de sus tantas batallitas de cuando era joven.

-Si, desde luego- Repuso él sobriamente, tras lo cual abrió un sobre de color marfil del cual extrajo un papel apergaminado y acto seguido comenzó a leer

7-Junio-5017 Fortuna, Francia

Martes 17: 05

Yo Alaïs Deveroix en pleno uso de mis facultades mentales nombro heredera universal de todos mis bienes y posesiones a Alana, los cuales a continuación paso a detallar: Una pequeña tienda de anticuario de libros y documentos antiquísimos y objetos exóticos de países lejanos situada en el 1400 de la pequeña villa colonial de Fortuna a las afueras del centro en una zona peatonal y burguesa.

En la cima de una montaña próxima, la denominada desde antaño “La Montaña Mágica” y a 1200 metros de altura una vivienda de dos pisos con porche y jardín trasero y delantero completamente amueblado.

Con el presente mapa Mesié Seymour te adjuntara un mapa de carreteras que yo misma realicé un día para que te sirva de guía hasta llegar a Fortuna.

y por último y más importante para mi un pequeño cachorro de Fox Terrier llamado Terry, tan dulce,impetuoso cariñoso y travieso como has sido siempre tu así que estoy segura de que ambos os llevareis a la perfección.

Por último quiero que sepas que yo de un modo u otro he estado a tu lado y recuerda siempre el lema de nuestra familia “pase lo que pase, sigue siempre el rumbo de tu verdadero destino y obedece ante todo los latidos de tu corazón”

En ese momento, Aurora cargando en su hombro izquierdo con un bolso acolchado de color azul, abierto por el cual se asomaban tímidamente unas pequeñas orejillas puntiagudas hacia nuevamente su aparición en el despacho del notario en tanto decía- ¿Da usted su permiso Mesié Seymour?

-Adelante- contestó él con una afable sonrisa.

Yo al ver como las orejillas del pequeño cachorro asomaban descuidadamente, dejándome llevar por mis impulsos grité- ¡¡¡ Terry !!!-.

Él al oír mi voz, de un salto salió de su capazo y de un segundo salto se abalanzó a mis brazos manifestando su contento tanto así como entre lametones en la cara como entre ladridos de alegría.

La única cláusula que figura en el testamento para la correcta entrega de la herencia es que ha de ser antes de que acabe el día de hoy cuando usted debe tomar posesión de sus nuevas propiedades- Me informó para concluirMesié Seymour.

Eran las 3: 00 de la tarde cuando Terry y yo a bordo de mi negro y casi recien estrenado Jeep 4x4 por una solitaria y desértica carretera de Francia llegamos a un cruce que se dividía en tres caminos distintos y al ver al principio del camino derecho un vetusto y frondoso árbol que me resultó tremendamente familiar, tras lo cual mientras miraba a mi pequeño cachorrito le comunicaba mi decisión- Según este mapa la casa de Alaïs está situada en lo alto de un cerro al que accederíamos fácilmente por el camino de la izquierda, pero algo me dice que a partir de ahora lo mejor es que actue siempre de forma intuitiva y totalmente improvisada así que….- Dicho estó sin girarme arrojé muy decidida hacia atrás el mapa que me había acompañado durante todo el camino.

Terry, tras oírme atentamente ladeó la cabeza hacia un lado y me miraba como diciendo -“Adelante Ali que tu si sabes”-

En ese momento giré levemente el volante de mi coche para a posteriori aparcar bajo la sombra de aquel árbol, un árbol lleno de magia y de historia como así confirmé al leer algunas inscripciones hechas en el tronco como las que decían

“Alana, mi vida, tu luz ilumina mi oscuridad y tu amor llena la ausencia de mis días sin ti”

Eternamente tuyo Iván.

A la izquierda de esta dulce inscripción, observé con gran curiosidad unos infantiles y extraños caracteres gravados y enmarcados por un cuadrado que parecía estar tallado con más ahínco en la madera del tronco de dicho árbol formando un pronunciado relieve.

Descuidadamente apoyé mi mano sobre dichos caracteres cuando una amenazadora visión poseyó mi mente y mi cuerpo viajó astralmente a través del tiempo y el espacio e incluso me atrevería a decir de entre otra dimensión.

Una esbelta mujer cuyo rostro parecía permanecer siempre en las sombras ataviada con un quimono lila andando a grandes zancadas por la orilla de la playa en una oscura y tormentosa noche iluminada tan solo por el intenso brillo plateado que esa noche poseía la luna llena.

Tan poseída estaba yo por aquella arraigada visión que Terry asustado al observarme, salió de un salto por la ventanilla del coche y corriendo sin cesar en pos de mi ayuda al tiempo que comenzaba a ladrar como una auténtica fiera y no cesó hasta hacerme volver a la realidad, lo cual yo le agradecí cogiéndolo en mis brazos y dándole un beso en su cabecita peluda le dije- Gracias bolita de pelo, de no ser por ti……..-.

Una vez volvimos a nuestros respectivos asientos del 4x4 ví el rostro y el alma semi transparentes de mi encantador Iván al tiempo que volvía a escuchar su dulce y envolvente voz que me sugería constantemente-Búscame junto al mar, Alana, búscame junto al mar-.

Yo como embelesada por aquella embelesante sonrisa que parecía dominar mi mente con un suave gesto de mi mano acaricié su hermoso rostro, en tanto con suma dulzura asentí con un breve-Lo sé mi amor, lo sé-.

Un fuerte presagio en mi interior me anunciaba que ya era hora de guiarme por mi intuición y mi corazón. Ignoro en que momento ocurrió tan solo recuerdo que tras girar por la primera curva a la izquierda y seguir en linea recta a 120km hora por la carretera comarcal que conducía desde Besanson a Estrasburgo , posiblemente a la altura del antiguo y encantador pueblecito de Kayseberg, cuando de repente de forma fortuita y casi mágica todo el paisaje que me rodeaba cambió ante mis ojos por otro más pintoresco, con claras trazas medievales y ni a un kilométro delante de mi me recibía en todo su esplendor una pequeña villa colonial de incalculable belleza natural dejándome boquiabierta.

A la derecha de dicha villa un cartel pintado a mano tamaño poster reflejando las zonas más bellas de la región en el cual rezaba en grandes letras palaciegas:

Bienvenidos a Fortuna el sueño y el deseo

de la ciudad perdida.

Fue entonces cuando las extensas lagunas de memoria que habían habitado en mi cerebro los últimos 20 años, desconozco como , comenzaron a disiparse paulatina-mente dotándome de unas facultades muy especiales que yo desconocía que tenía como una gran belleza y una gran intuición.

Dado el cansancio que comenzaba a aflorar en mi a causa del largo trayecto decidí no hacer más paradas y seguir conduciendo a través de aquellos parajes de belleza sin igual. De ese modo llegué a un cerro cubierto de frondosa vegetación, el cual, no tardé más de 30 minutos en atravesar con Terry graciosamente asomado por la ventanilla y acto seguido aparcaba delante de la casa de Alaïs la cual me había legado entre muchas otras cosas.

Dicha vivienda a simple vista constaba de: 2 plantas, una amplia buhardilla, un gran porche delantero rodeado por una rústica y ahora descuidada y maltrecha valla de madera al igual que una pequeña escalera de caracol situada en un pequeño rincón del porche al lado izquierdo de la elegante puerta principal elaborada al 100% en madera de nogal.

Cabe decir que dicha escalera contaba con una doble función: Por un lado conferir -le un mayor toque de elegancia a la casa y por otro lado servía para separar la entrada de la casa del suelo raso de la montaña, todo ello junto le conferían el aspecto de una antiquisima y pequeña mansión de estilo romántico, ante la cual se habría el más bello y colorido de los caminos de rododendros.

-¡¡¡ Dios mío, es la casa de mis sueños, gracias Alaïs!!!- Exclamé yo asombrada sin dar crédito a mis ojos tan emocionada, que se me olvidó lo cansada y hambrienta que estaba.

Acto seguido, tan ilusionada como una chiquilla salí corriendo escaleras arriba dispuesta a entrar y estrenar mi nueva mansión así como a conocer cada rincón de aquel sueño hecho realidad sin llegar a imaginar la sorpresa que me esperaba en su interior.

Tras abrir la puerta principal observé una pequeña entradita con un antiguo perchero de pie situado a mi izquierda y delante de este un muy bien conservado arcón de mimbre cerrado con llave y sobre el cual se hallaba un ancho y grande espejo con un marco igualmente de mimbre.

A mi derecha, había un elegante y también antiquísimo paragüero con forma de ánfora romana.

A la entrada del salón comedor había una antigua mecedora de madera de pino y a la izquierda frente a esta una puerta que decidí investigar lo que ocultaba para el próximo día.

El salón-comedor tenia una gran chimenea y todo el suelo estaba cubierto por una bonita alfombra persa.

A derecha e izquierda de la chimenea dos cómodos sofás blancos enfrentados uno a otro con apoya brazos de madera. A la izquierda de la chimenea, una mesita de nogal con 6 sillas y delante de este un televisor de plasma de 22 pulgadas sobre un mueble moderno decapé .

En ese momento, el olor a pan recién hecho, relleno de carne con salsa de verduras y pudín de almendras y fruta proveniente del salón-comedor nos llegó a Terry y a mi atrayéndonos como el más poderoso de los perfumes.

Junto a l a bandeja de la carne reposaba un pequeño sobre color marfil dirigido a mi el cual no tardé en abrir y leer en tanto daba buena cuenta del pan y la carne, cuyo contenido rezaba así:

Mi querida Alana:

Bienvenida de nuevo a casa. Espero que a Terry y a ti os guste el pequeño banquete que os he preparado.

Eres la persona que más quiero y aunque deseo más que nada volver a verte y a estar contigo, comprendo que después de un viaje tan largo lo que más anheles sea descansar y tomar posesión de tu nuevo hogar.

Hasta pronto mi amor. Te Quiere Iván.

Cuando tomé consciente de quien era la persona que firmaba aquella breve nota, un bonito rubor comenzó a aflorar en mi rostro iluminando mi bello rostro en tanto le decía poseída por la alegría a mi pequeño cachorrito –Terry tenemos carta de Iván dice que es él el que nos ha preparado la comida y que nos veremos muy pronto-.

Terry tras escuchar atentamente cada una de mis palabras comenzó a ladrar y dar saltos de alegría, tras lo cual ambos seguimos dando cuenta de nuestros respectivos banquetes pletóricos por la reciente noticia.

Yo tras finalizar de comer traspasé el arco de medio punto que separaba el salón comedor de la cocina donde dejé los platos sucios y a posteriori observé con todo detalle la cocina.

Dicha cocina tenía todo los detalles y el popular encanto de las cocinas antiguas, incluso poseía su propia chimenea.

También me fijé en que al otro lado de la cocina parecía haber una pequeña puerta de madera que daba a un jardín trasero que estaba bloqueada por varios maderos y a pesar de tener alma de detective desde que tengo memoria estaba tan cansada que decidí buscar el baño y seguir con mis pesquisas al día siguiente.

En frente de la chimenea saliendo ya de la cocina había una escalera que parecía subir al piso superior y allí me dirigí yo siempre seguida de mi inseparable cachorrillo.

Al lado de esta había un baño completo cuyo suelo y paredes imitaban a la perfección un cielo claro con nubes.

Subiendo la escalera había cuatro habitaciones una de invitados, una juvenil en tonos rosas, una biblioteca y una habitación de matrimonio con baño completo, chimenea, terraza, una mesa y sillas blancas caladas de jardín .

Pese a todo, estaba tan cansada… que finalmente resolví quedarme en la habitación que yo suponía de Alaïs, darme una relajante ducha y acostarme a dormir y descansar en aquella cama tan cómoda de casi dos metros, junto a mi bolita de pelo que decidió tomar las corvas de mis piernas como almohada, tras arrastrar con la boca un trozo de colcha para taparse.

Es extraño, pero desde que he llegado a esta casa tengo la extraña sensación de no estar sola, es como si de algún modo sintiera la presencia de Alaïs, pero lejos de infundirme temor, me alegra el espíritu y me siento acompañada.

CAPITULO II

FORTUNA: EL SUEÑO Y EL DESEO

DE LA CIUDAD PÉRDIDA.

Hoy es Martes 22 de septiembre y ha sido ahora a las 10 de la mañana cuando Terry yo casi al mismo tiempo nos hemos despertado, debo confesar que hacía tiempo que no dormía tan bien.
Me acabo de levantar y Terry levanta su cabecita y me mira con su carita curiosa al tiempo que resopla.
Creo que hoy aprovecharé para hacer mi primera visita al pueblo y conocer algunas personas y así de paso podré hacer algunas compras ya que la despensa está vacía y más tarde haré con la compañía de Terry un recorrido por esta pequeña mansión para conocerla mejor.
Asomada a la ventana, viendo el buen día que hace y llegando hasta mí el olor a mar y primavera que me trae la brisa del aire fresco proveniente del mar y la montaña aún me animo todavía más a salir.
Mientras me visto impaciente caliento un tazón de leche para mi y otro para Terry y ya que es lo único de lo que disponemos para desayunar creo que en cuanto lleguemos al pueblo lo invitaré a desayunar y de paso yo también tomaré algo.
Que extraño desde que lo tengo, Terry nunca se separa de mi y ahora sale corriendo y ladrando al patio trasero de la cocina me preguntó.....
-¿Qué pasa Terry? ¿Dónde vas? ¿Qué es lo que has oído?-Será mejor que lo siga y le abra.
Pero, por que está tan atrancada esa puerta?, parece como si alguien hubiera visto alguna gran amenaza y se quisiera proteger de ella y ,mientras tanto Terry no deja de ladrar y aullar desesperado.
Será mejor que trate de abrirle como pueda.
Por aquí parece que se ve algo. Por fin parece que he conseguido quitar todos los maderos que la atrancaban y por fin parece que puedo abrir,
¿Pero que demonios es eso ?... ¡No me puedo creer lo que estoy viendo! es... ...es Alaïs.
No me preguntéis como he descubierto la identidad de una persona que nunca he conocido, no sé quizá por el increíble parecido físico a la par que por una gran intuición.
-Gracias-musita Alaïs aliviada y poco a poco se desvanece y se va.
Entonces es cuando entiendo que es de ella de donde proviene el olor a primavera que hacía tan solo unos minutos me había hechizado de aquella manera tan mágica y casi sobrenatural.
Una vez Terry y yo engañamos el estómago con un poco de leche que nos quedaba de la que compramos en el autoservicio de camino aquí, subimos a mi nueva ranchera que me compré hace tan solo dos años y nos ponemos camino al pueblo.
Asomo la cabeza por la ventanilla y veo a una mujer delgada ataviada con un largo y antiguo traje lila rondando mi casa y curioseando a través de la ventana. -¡Eh tu!- Le grito yo y el al verse sorprendida sale de allí huyendo a la velocidad de la luz.
Esta claro que el de hoy va a ser un día lleno de sorpresas, solo espero que Alaïs no me halla legado una casa llena de fantasmas por que de lo contrario no voy a dar a basto desentrañando tanto misterio.
Miro a mi lado en el asiento del copiloto y veo a Terry tan formalito allí sentado y más gracioso....
De repente pienso que Alaïs debió enseñarle esa costumbre y muchas mas que aún desconozco.
-Primera parada la carnicería ¿Que te parece Terry?-
Terry mueve el rabo y me ladra en señal de aprobación. Muchas veces me quedo mirando a esta bolita de pelo y me pregunto por que Alaïs decidió legármelo a mi, se que soy su única pariente viva pero aún así, estoy segura de que aquí conocería a mucha gente que se lo podía a ver dejado, con todo me alegro de la decisión que tomó por que enseguida me e encariñado con esta bolita de pelo.
Terry parece leerme el pensamiento por que mueve el rabo contento y se me pone boca arriba para que le acaricie la tripita, cosa que yo hago aprovechando que para entonces ya hemos llegado y el coche está hasta aparcado.
Acto seguido mientras ambos bajamos del coche le confieso a mi adorable Terry- Terry, dado que soy nueva aquí confío en ti y en tu olfato para que me lleves a los sitios-.
Y tal y como habíamos quedado minutos antes, la primera parada fue en la carnicería.

-¡Terry!-Exclamó alegremente sorprendido un chico de unos cuarenta años, moreno, orondo y de aspecto amable desde detrás del mostrador, que resultó ser el dependiente y dueño del pequeño establecimiento, en tanto Terry loco de alegría corría a reunirse con él.
-Vaya parece que ya os conocéis-Dije yo mientras Terry y el dependiente disfrutaban de su inesperado encuentro.
-Si, y tu debes ser la pequeña Alana, eres clavadita a tu tía abuela Alaïs-añadió él haciendo alarde de una memoria extraordinaria.
-¿Me....conoces?-Quise saber yo bastante extrañada.
-Claro que si, ¿No lo recuerdas? tu estuviste pasando aquí un verano con Alaïs cuando tenías 15 años-.
-¿Quieres decir que esta no es la primera vez que estoy aquí?-Le inquerí yo aún más extrañada si cabe.
-¿Bromeas?, llegaste a conocer cada rincón oculto de este pueblo de tal modo que era mas fiable preguntarte a ti que consultar una guía de viaje y cuando al finalizar el verano tu madre vino a por ti te escondiste en lo que tu solías llamar "La Isla de Alana" para que nadie te encontrara y no te sacaran de aquí.
Cuando te encontramos tres horas después tú decías que las hadas te habían secuestrado por que no querían que te fueras. Siempre fuiste una niña encantadora y con una gran imaginación. ¿Es que acaso no recuerdas nada de eso?-.Me explicó él tratando de hacerme recordar.
-Hasta que tu me has contado esa faceta de mi vida la cual sigue siendo un misterio para mi, hubiese jurado no conocer la existencia de Alaïs y ni siquiera de este lugar -Fue mi respuesta, tras lo cual añadí-¿Tu de que la conocías?-.
-De toda la vida. Ella siempre me acogió muy bien en su casa y cuando hace diez años yo como tantos otros pequeños comerciantes estuve a punto de cerrar mi tienda por culpa de una gran multinacional ella se encargó de darnos publicidad a cambio de un pequeño favor que nos pediría cuando lo necesitara.
A mi hace dos años fue cuando me tocó pagar mi deuda ¿Sabes que me pidió? Un buen filete de ternera para Terry cada semana y me hizo prometer que nunca le faltaría mientras él viviera Y yo así lo hice.
La verdad es que todo el pueblo estamos en deuda con ella- Acabó de relatarme él mientras me atendía.
-Por cierto mi nombre es René-Se presentó él cuando Terry y yo casi nos íbamos.
Estaba a punto de salir del establecimiento cuando llena de curiosidad me volví para preguntarle-¿Has dicho que yo entonces tenia 15 años?-
-Si, así es ¿Sucede algo?-Quiso saber con la esperanza de haber logrado hacerme recordar algo de mi pasado en Fortuna.
-No...no estoy muy segura-Le contesté yo dubitativa, tras lo cual nos despedimos con un gesto de la mano.
El olor a bolli

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dayyne

dayyne dijo

Precioso cuento, me gusta creo haber oido hablar de el , pero nunca me interese mucho por obtenerlo, ahora lo intentare.Besiños y gracias por compartirlo

31 Octubre 2008 | 07:30 PM

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